Holis mis pequeñes lectores...
El 21 de febrero fue el aniversario de la muerte de mi abuelo materno. Es pradi.
También esta cerca el de su perrita. Cuseta, el 11 de febrero del mismo año.
Ambos ya estaban mayores y muy, pero que de verdad muy enfermos.
A la perrita la teníamos que dormir el lunes 13. La pobre se fue dormida delante de la chimenea el 11 de febrero. No recuerdo si murió en la noche del 10 hacia el 11 o del 11 hacia el 12. La cuestión es que nos dejó.
1o días después de su partida me toco despedirme de mi abuelo.
Lo recordare siempre. La muerte de ambos. El día que era y como se dieron las circunstancias de ambos.
Son de esas cosas que te marcan. Incluso a mi, siendo como soy de despistada no creo poder borrar ni lo que viví ni lo que sentí. Tampoco como me quede paralizada sin saber como gestionar el ver a mi abuelo muerto en su cama, en la residencia.
Para mi abuelo se dieron una serie de circunstancias previas para terminar como termine.
Día: 20. Feb - Tarde
Mi madre no disponía de su coche. No recuerdo muy bien el motivo. El asunto es que yo de por si, de normal, no uso mucho mi coche y se que no lo necesitaba en ese momento.
Bueno, pues las veces que se lo he dejado siempre o casi siempre termina ocurriendo algo que hace que lo necesite pero termino solucionándolo sin él. Mi cerebro se centra en que no lo tiene en ese momento y se estresa.
Por lo que yo ya no tengo forma de que si pasa algo me pueda mover.
Dia: 21. Feb - Durante el transcurso solo de la mañana
07:00 - Primera llamada de muchas durante el día
Suena mi móvil y no es mi abuela llamando desde la habitación porque me necesite. A todo esto, mi abuela lleva un mes operada.
Es de la residencia que necesitan que vaya lo antes posible porque mi abuelo no esta bien. Aviso de que debo ir a pie porque no dispongo de vehículo por lo que solo iré yo. Me visto, aviso a mi abuela y me voy.
08:00 - Delante de la residencia y no por ultima vez
Llegó y se sorprenden de lo rápido que he llegado. Si mi abuelo esta malo no quiero hacerles esperar para que me comunicaran la información que fuera.
Su fallecimiento.
Colapsó.
No se que hacer ni como gestionarlo.
Solo diré que voy llamando para dar la noticia a mis tíos y mi madre, cuando logró que me conteste.
Mi tío se encarga de ir a por mi abuela. No le dicen nada para no ponerla nerviosa. Es mejor decirlo cuando este allí de cuerpo presente.
Todo pasa muy rápido y a la vez muy lento. Ese mismo día lo hacemos todo. Es lo que sus hijos deciden. Junto a su mujer. Yo no decido nada solo me adaptó a lo que me dicen y ya.
Ahora puedo decir que ese día apenas estaba procesando lo que ocurría a mi alrededor. Solo fui plenamente consiente de que ya no estaba cuando enferme por primera vez y no supe a quien llamar.
Siempre le llamaba a él.
Ya fuera en mi adolescencia cuando tenía que venir a buscarme al instituto o incluso de mayor, si alguna vez estuve mala en el trabajo también le llamaba a él.
Lo que puedo decir y siempre pensare es que cuando él necesito algo mi número era el primero de la lista. Para lo que fuera, a la hora que fuera.
Los años nos habían dado muchos recuerdos buenos y muchos de malos. Prefiero recordar los buenos y compartirlos con la familia cuando pensamos en él que los malos.
Ambos teníamos el mismo carácter y si le ayudaba, ya fuera en el taller o en el campo podían haber discusiones. Lo bueno es que nos lo decíamos todo a la cara asi que después podíamos hablar como si nada.
Sin rencores de por medio.
Para mis abuelos, que me han criado soy como su hija pequeña.
Al final, a sido y será una parte muy importante en mi vida y a determinado como soy y como veo las cosas. Tanto a nivel personal como a nivel profesional siempre podre decir que he aprendido mucho de él.
Ya fuera por los momentos que compartía por las mañanas cuando me preparaba para ir al colegio y me acompañaba los dos juntos con la bicicleta. Las veces que íbamos al campo para ver que podíamos hacer o que durante la recolecta de las almendras yo también iba.
Tenia una misión muy importante al ser pequeña. Matar esos bichos que mataban los arboles.
Al ser más mayor, obviamente ya me tocaba trabajar de otra forma. Siendo la que le ayudaba desde el principio del día hasta que nos íbamos. Ayudando a recogerlo y guardarlo todo.
Siempre podre decir los recuerdos que tengo de el trabajando en el taller o por las noches preparando las almendras para hacer leche para la familia. Cada año hacia aunque no bebiéramos ya tanto. Para él era su tradición y la mantuvo todo el tiempo que pudo.
Día: 11. Feb - Noche
Cuseta, nos dejó durmiendo y delante de la chimenea a la tierna edad de 18 años.
La pobre, al igual que mi abuelo, ya llevaba algunos años enferma. Todo derivado ya de la avanzada edad que tenia.
La primera enfermedad le ataco a los huesos, artrosis.
La segunda fue al pecho, cáncer de mama.
Acostumbrada desde pequeña no solo a la casa sino a los gatos que nos han acompañado, vio como su compañera gata también nos dejaba a la edad de 14 años por la misma enfermedad que estaba sufriendo ella; cáncer de mama.
La pobre lo paso peor porque asi como a Cuseta fue una enfermedad que fue creciendo hacia adentro e íbamos controlando con medicación para la gata fue más duro ya que crecía hacia fuera, dejando una herida que debía ser curada dos veces al día.
Fue un trozo de pan con todo el mundo. Tuvo sus cosas porque 18 años dan para muchas historias pero siempre fue muy querida en la familia. Una de las anécdotas que siempre cuento es que ella sabia tocar a la puerta principal.
En algunas ocasiones a mi abuelo se le había quedado en la calle sin que se diera cuenta, sobre todo cuando hablaba con alguien con la puerta del taller abierta y se iba solita a dar una vuelta por la plaza que tenemos cerca.
Cuando eso pasaba, los primeros años una vecina siempre la traía a la puerta principal. Supongo que poco a poco vio la relación y a lo ultimo ya tocaba con una patita esperando paciente a que alguien le fuera a abrir la puerta.
Otra era que a la hora de irnos del campo, en el cual ella llevaba todo el día a nuestro lado en el porche decidía que era el momento de salir corriendo para estirar un poco las piernas y perseguir algo.
Siempre nos tocaba o esperar o volver a por ella un par de horas más tarde que ya volvía a estar en el porche esperando.
Lo único que lamento es que quería llevarla a uno de los paseos con el abuelo. Para que se vieran pues llevaban varios meses separados. No pudo ser dado el estado en el que se encontraban los dos.
Ella fue la primera en irse, preparando el camino que pocos días después mi abuelo iba a seguir.
Supongo que aquí es donde me despido, esta vez no solo de vosotros sino de dos seres que me han aportado mucho en esta vida.

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